Saltar Menú e ir a contenido de la página
Accesabilidad Universal
Reducir texto
Aumentar texto
Contraste

CONADI

Menú Principal
miércoles 18 de noviembre, 2020

Vino orgánico con identidad mapuche busca posicionarse en el mercado con apoyo de Chile Indígena CONADI y Sercotec

Exportar hacia diferentes destinos del mundo. Ese es el sueño de Rosa Pilquinao Melín, presidenta de su comunidad Toro Melín, integrante de la Mesa Territorial Nielol Llufquentue del Programa Chile Indígena de CONADI; productora mapuche de vino orgánico y propietaria de la Viña Trayenko de Galvarino; emprendimiento que surgió el año 2013 en un innovador proyecto impulsado por INDAP, el cual ha promovido el establecimiento del cultivo de la cepa Pinot Noir en territorio indígena.

Los buenos resultados de este cultivo, gracias a factores como el cambio climático, le significaron a Rosa la oportunidad de producir un vino orgánico de alta calidad que, poco a poco,  se abre espacio entre ferias y exposiciones en la región y el país.

IDENTIDAD

Actualmente, Viña Trayenko se posiciona como un emprendimiento con identidad cultural, formalizado y con una plataforma efectiva de venta en redes sociales, a través de  Instagram (@vinatrayenco) y Facebook (vinatrayenko), lo cual ha sido posible gracias al apoyo de la alianza entre el Centro de Negocios Inakeyu de Sercotec y el Programa Chile Indígena de CONADI. Los avances de esta iniciativa han sido importantes, ya que ésta agricultora dejó el cultivo de hortalizas y el ganado para dedicarse a su viñedo, cuyo nombre significa “agua de vertiente”, en referencia al recurso que utiliza para el riego de su cultivo que en la última temporada arrojó más de 2 mil kilos de uva cosechada.

Recolectar esta producción, en pleno periodo de pandemia, no fue fácil; sin embargo, gracias al apoyo de familiares e integrantes de su lof, pudo cosechar la uva necesaria para la elaboración del vino que se comercializará formalmente en los próximos meses.

“La primera cosecha –recuerda Rosa- fue el 2017. Fue una pequeña cantidad que nos hizo pensar en hacer espumantes, porque creíamos que la uva no iba a llegar a su madurez, pero por el clima, pudo llegar a su grado específico. Este 2020, cultivamos más de dos mil kilos de uva, lo que nos permite tener en barrica más de mil litros de vino de la cepa Pinot Noir, rico en antioxidantes naturales, y cada año la producción va aumentando. Estoy muy contenta por eso”, afirmó.

PROYECCIÓN

Estos resultados le permiten proyectar un crecimiento. “La experiencia de elaborar vino ha sido bonita. Se aprende a querer las plantas y la naturaleza, más cuando esta producción está en medio de territorio cultural, al lado de un palín y cerca de un nguillatue, todo se complementa para tener un producto que es único”, afirmó.

Sobre el apoyo de ambas instituciones, Rosa afirma que ha sido positiva. Ha logrado optar a fondos públicos como a regularizar su marca, capacitarse en marketing y en identidad cultural. “Me hice conocida participando en ferias a nivel local y  nacional, y mi idea es llegar a exportar el vino, ya que es un producto natural con identidad que puede llegar a gustar en el extranjero”, afirmó.

CONVENIO

Viña Trayenko, es uno de los más de 30 emprendimientos indígenas que han surgido de este convenio entre el Programa Chile Indígena de CONADI y el Centro Inakeyu.

Para el Encargado Nacional del Programa, Juan Cañupán Carilao, “visitar este emprendimiento vitivinícola en Galvarino, estamos muy contentos puesto que a través del trabajo colaborativo con el Centro de Negocios Inakeyu de Sercotec, estamos dando pie al compromiso de este Gobierno y CONADI de apoyar el desarrollo de las comunidades indígenas. Hoy vemos un sistema productivo muy innovador y la proyección de un vino con identidad cultural, esto nos tiene muy contentos y con una posibilidad cierta de poder ampliar este apoyo a otros emprendimiento indígenas en otras regiones donde el Programa Chile Indígena está actuando”.

En  tanto, Andrés Huenulef, director del Centro de Negocios Inakeyu de Sercotec indicó que “el emprendimiento de la señora Rosa ya lleva su tiempo innovando en un cultivo no tradicional en La Araucanía, y no sólo produciendo uvas, sino que también elaborando vino y trabajar como una empresa, formalizando su emprendimiento, logrando su registro de marca registrada, posicionando su negocio en el mercado y sin perder la identidad cultural. Esperamos  que muchas más iniciativas se sumen a esta asociatividad entre instituciones”, concluyó.